Sitges y la comunidad artística turolense lloran la pérdida del pintor Manuel Blesa Rodrigo, fallecido el pasado martes a los 80 años. Su adiós deja un hueco irreemplazable entre quienes compartieron su pasión por el arte y su espíritu creativo.
Desde su infancia en el pequeño pueblo de Ariño, en Teruel, Manuel Blesa mostró una sensibilidad especial hacia la expresión plástica, aunque durante sus primeros años combinó su vocación artística con diversos oficios que le ayudaron a salir adelante. A lo largo de su trayectoria vital, forjó una personalidad artística única que dejó una huella indeleble en la comunidad de Sitges.
Su amor por el arte comenzó a tomar forma en Zaragoza, donde tomó clases de dibujo de la mano de Alejandro Cañada, uno de los referentes artísticos aragoneses del siglo pasado. Sin embargo, la vida llevó a Blesa a trasladarse a Barcelona con apenas quince años, donde continuó cultivando su creatividad mientras desempeñaba trabajos como barbero, camarero, restaurador de antigüedades e incluso guitarrista flamenco. En medio de aquella agitada rutina, encontraba tiempo para nutrirse de inspiración visitando museos y tomando clases de pintura con Revello de Toro.
En 1972, Blesa encontró en Sitges su hogar definitivo, un lugar donde ya había iniciado su camino como retratista en el Paseo Marítimo unos años antes. Atraído por el ambiente bohemio y la intensa actividad artística de la villa, decidió establecerse definitivamente en este rincón mediterráneo que tanto influyó en su evolución pictórica. Durante los veranos en Sitges y los inviernos en Canarias, compartía experiencias con otros artistas, enriqueciendo aún más su mirada creativa.
Manuel Blesa desarrolló una transición estilística que fue desde un cubismo inicial, sobrio y gris, hasta un hiperrealismo lleno de matices, donde la luz y la esencia de su Teruel natal siempre estuvieron presentes. Sus obras retratan lo cotidiano, lo antiguo y lo silencioso, reflejando la nostalgia del campo y los objetos humildes como cántaros, figuras de cerámica o herramientas. Esa mirada nostálgica pero profunda hizo que su arte viajara por el mundo, exponiendo en ciudades como Nueva York, Viena, Tokio, Barcelona, México, Lisboa, Londres, Roma, Ámsterdam, Madrid, Zaragoza, Granollers y, por supuesto, Sitges.
Además de ser un apasionado pintor, Blesa fue un ferviente admirador de la cerámica, atesorando una importante colección personal. En su pueblo natal, Ariño, su legado permanece vivo a través de la calle que lleva su nombre y el Certamen de Pintura Rápida al Aire Libre, que este año celebró su 13ª edición.
Desde Visit Sitges, queremos recordar con cariño a Manuel Blesa Rodrigo, cuyo espíritu permanecerá en cada rincón de esta villa que tanto amó y donde plasmó en lienzos la esencia de lo cotidiano y lo eterno. Su arte, impregnado de luz y de vida, seguirá inspirando a quienes admiran su obra.
Descanse en paz.



